Homeopatía para el asma: El caso clínico de David

Suele decirse que un ejemplo vale más que muchas disertaciones. Por eso, creo que puede ser interesante, de los muchos pacientes infantiles tratados por problemas respiratorios en mi consulta, compartir uno de ellos que traté hace ya unos años con mucho éxito.  Este ejemplo sirve para ilustrar el trabajo de un médico que conoce y aplica el método homeopático en beneficio de sus pacientes.

Cuando el niño acudió a mi consulta tenía 10 años y llevaba 8 enfermo.

El motivo de consulta era asma bronquial con sintomatología, a pesar del tratamiento, y catarros frecuentes que precisaban consultas y tratamientos antibióticos frecuentes.

Aunque muchos de vosotros conoceréis de sobra la estructura de la entrevista clínica del médico homeópata quisiera describirla para que todos comprendamos el rigor técnico y comunicacional de dicho método.

Entre sus antecedentes familiares destacaba alergia ambiental en varios miembros de la familia materna (asma, urticaria, rinoconjuntivitis), HTA en familia paterna e hipercolesterolemia familiar; y en sus antecedentes personales varicela, miopía, asma bronquial extrínseco, rinoconjuntivitis perenne y sensibilización a ácaros del polvo (D. Pteronissinus y Farinae).

La sintomatología del niño consistía en tos irritativa seca que empeoraba con el esfuerzo, la risa y la noche (algo habitual en los pacientes asmáticos). También padecía prurito nasal, estornudos matutinos y después de comer rinorrea espesa no irritante.

Como factores desencadenantes de los síntomas el principal era el frío húmedo y en menor medida el frío brusco, el polvo, y el humo. El único consuelo es que la situación mejoraba al beber líquidos.

Los padres estaban preocupados porque el niño tenía episodios catarrales frecuentes (cada 15 días) que precisaban consulta con el pediatra y un tratamiento antibiótico; así como por los efectos secundarios de los corticoides.

En ese momento, el tratamiento consistía en Pulmicort 200 t.h. 1 inhalación/12h y Terbasmin t.h. a demanda.

Una vez recopilados estos datos, comunes a cualquier entrevista clínica, es de especial importancia realizar una observación minuciosa del carácter y comportamiento del niño y una entrevista dirigida a aquellos datos que nos permitirán un tratamiento personalizado de sus problemas de salud, pasando del tratamiento de la “enfermedad asma” a la “enfermedad de David”.

Estos datos que los médicos llamamos anamnesis por aparatos, y los médicos homeópatas complementamos con la entrevista homeopática, pretenden conocer a la persona porque como decía Osler “es más importante conocer al paciente que tiene la enfermedad que a la enfermedad que tiene el paciente”.

En este contexto de observación y preguntas destacaban que el niño tenía poco apetito, no había tolerado la lactancia materna y le gustaban las comidas saladas. Era muy friolero, introvertido, inseguro, protestón, con “prontos”, exigente consigo mismo, y cariñoso. Empeoraba con el consuelo, tenía miedo a la oscuridad, su sueño era ligero y tenía bruxismo.

Las modalidades (circunstancias que se acompañan de mejoría o empeoramiento de sus síntomas) eran las siguientes: empeoraba en otoño e invierno, con la humedad y los cambios bruscos de tiempo y mejoraba con tiempo seco y al borde del mar. Al acostarse sus síntomas respiratorios empeoraban, al igual que entre las 2-3, y 5-6 de la mañana.

En la exploración física era un niño delgado, tranquilo y observador que preguntaba continuamente y realizaba observaciones a mis preguntas y comentarios de sus padres.

El paladar era ojival, la piel seca, tenía líneas blanquecinas en las uñas de las manos y tanto la auscultación cardiopulmonar como el examen ORL y el abdomen eran normales.

Se propuso tratamiento con Silicea 30 CH de forma diaria, Dulcamara 15 CH tres veces por semana y como sintomáticos Dulcamara 9 CH, Poumon Histaminae 15 CH y Drossera 9 CH.

La evolución fue muy positiva con mejoría rápida al desaparecer los síntomas en dos semanas, con normalización y mantenimiento estable de Peak-flow, lo que le permitió prescindir del tratamiento convencional. No había tenido episodios catarrales. Y si se presentaban se resolvían con tratamiento homeopático en 3-4 días sin usar antibióticos ni consultar al pediatra.

Acudió a consulta 11 meses después al presentar síntomas de nuevo tras haber suspendido el tratamiento homeopático dos meses antes porque se encontraba muy bien.  Después de reintroducirlo durante dos meses se olvidó del asma para siempre.

La homeopatía es un método clínico que permite ver al paciente desde un punto de vista más global, personalizando el tratamiento con la intención de mejorar la salud compatible con cualquier otro tipo de tratamiento médico.

En este caso, antes de la medicación homeopática fue imprescindible, como siempre, comprender la enfermedad y adiestrar al niño y a sus padres para que solo disminuyeran o prescindieran del tratamiento previo empleado si los síntomas y su situación funcional lo permitían. Es decir, si los datos subjetivos y objetivos nos indicaban que estábamos en el buen camino.

Caminar de la mano de los pacientes es el destino del médico. Fue corto el camino con David, pero fructífero.

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

5 Comentarios

Comentar
  • A ver cual es ahora, el argumento de Suso Hernández. Es habitual ver intervenciones que lejos de hacer un planteamiento médico de debate desde la, ética y la, deontología se hace desde la chabacaneria y falta de ética cu más absoluta. Gracias Dr. Torres por el buen hacer, la corrección, la ética. Por común el código deontologico en lo que se refiere a la relación con los compañeros. Vemos como algunos aunque médicos carecen de una formación elemental en ética fundamental para los debates.

  • Las diluciones ¿las hiciste “a pinrel” o ya las describió Hanneman en su Organon? Te puedo relatar casos de agravamiento por abandono del tratamiento médico y uso de bolitas mojadas. Tuviste la suerte de tener un niño en el que el porcentaje de curación espontánea del asma alérgico es alto y descrito en la literatura científica. Tanto estudiar para nada.

    • Estimado señor Fernández.

      Del mismo modo que cuando prescribo Amoxicilina, Digoxina o Prednisona, al prescribir Dulcamara 9 CH o Lycopodium 30 CH lo hago en una receta. Todos ellos son medicamentos y por lo tanto precisan un diagnóstico previo, solo deben ser prescritos por médicos y dispensados en una farmacia.

      Estando completamente de acuerdo en que la curación espontánea es muy frecuente en el asma infantil, en este caso en concreto la historia clínica del paciente parece hacernos pensar que el tratamiento pudo ser el motivo de la evolución.

      Hablemos de la historia clínica del niño.

      1. El paciente llevaba años con tratamiento correcto permaneciendo a pesar de ello sintomático. Un mes después del inicio del tratamiento pautado estaba asintomático y la medición del pico-flujo paso de variable e inferior a lo que le correspondía a estable y normalizado.

      2. Esta mejoría clínica y funcional constatada en la historia clínica permitió el descenso progresivo y después suspensión del tratamiento broncodilatador y corticoide inhalado que por supuesto en ningún momento se suspendió sin haber comprobado dicha mejoría.

      3. Además, el paciente presentaba procesos catarrales con frecuencia al menos quincenal que precisaba consulta 2-3 veces al mes con su pediatra. Desde el comienzo del tratamiento no necesitó volver a consultar porque los síntomas agudos cedían en horas con el tratamiento homeopático lo que sugería que la prevención y el tratamiento sintomático de los procesos catarrales estaba siendo eficaz.

      4. Después de varios meses de estabilidad y estando asintomático abandonó el tratamiento y la clínica volvió durante unos días hasta que reiniciado el tratamiento cedieron definitivamente.

      Todos estos datos registrados en la historia clínica me llevaron a pensar que dentro de las posibles explicaciones a la mejoría del paciente había que considerar el efecto específico de un tratamiento adecuado.

      Hace un mes acudí a un domicilio para atender a un anciano con dolor intenso que le obligaba a permanecer en cama y que no había mejorado con analgésicos incluido Tramadol.

      Después de una anamnesis y exploración detallada compartí con el paciente y su familia la hipótesis diagnóstica de que podía tratarse de una Polimialgia Reumática por lo que propuse probar tratamiento con 20 mg de Prednisona al día. Dos semanas después su hija confirmó la hipótesis agradecida por la rápida y efectiva respuesta al tratamiento.

      Estos dos casos pueden parecer diferentes, pero son iguales en el sentido del trabajo del médico. Después de una hipótesis diagnóstica y una propuesta de tratamiento, es necesario tomar decisiones compartidas con el paciente previamente bien informado.

      En los dos casos actúe de la misma forma, poniendo todos mis conocimientos, interés por ayudar y afecto al servicio del paciente.

      En uno de los casos prescribí medicamentos homeopáticos y en otro corticoides. Los dos pacientes tuvieron una respuesta favorable.

      En ambos casos el paciente y la familia atribuyeron la mejoría al tratamiento. También yo, después de analizar de forma detallada la historia clínica de ambos pacientes.

      La medicina es una profesión en la que es difícil tener certezas absolutas, sin embargo, podemos predecir el resultado de los tratamientos en función del estudio y la experiencia.

      En ambos casos, mi predicción se basaba en mi experiencia previa con casos similares y el estudio. En ambos casos los resultados esperables están en los libros.
      Estudiar día a día es una necesidad de todo médico. Poner todas nuestras capacidades y conocimientos al servicio del paciente una obligación.

      Y en cada consulta aprendemos de nuestros principales maestros; los pacientes.

      De los errores y de las críticas se aprende más que de los aciertos y elogios.

      Muchas gracias por sus comentarios a nuestro blog. Un blog con el objetivo de compartir conocimientos e inquietudes con médicos, farmacéuticos, veterinarios y pacientes.

  • Muchísimas gracias Jose Ignacio, un claro ejemplo de los resultados con los que nos encontramos los médicos que prescribimos homeopatía.
    Y que cierto es que ” los médicos vamos de la mano de nuestros pacientes” porque, indiscutiblemente, son ellos quienes nos conducen.

    Gran trabajo desde “Hablando de homeopatía”

    Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

® Hablando de Homeopatía 2014