Beneficios de la homeopatía en el tratamiento de los problemas de la piel

A menudo me pregunto por qué entre los alumnos de los cursos de homeopatía y los médicos homeópatas no hay muchos médicos especialistas en Dermatología.

Y es que los medicamentos homeopáticos, en mi experiencia, son de gran ayuda en múltiples problemas de salud que afectan a la piel. Algunos de ellos son difíciles de tratar por su cronicidad, escasa respuesta a los medicamentos habituales o incluso por la ausencia de tratamientos alternativos eficaces.

En la infancia, muchos problemas de salud frecuentes se manifiestan en la piel, y en la mayoría de ellos los medicamentos homeopáticos son una buena opción por su efectividad y seguridad.

La dermatitis atópica, el molusco contagioso (sobre todo cuando las lesiones son múltiples o recidivantes) y la dermatitis del pañal son ejemplos de problemas dermatológicos que responden a los tratamientos homeopáticos.

Todos los médicos homeópatas tenemos experiencia en tratar estos tipos de problemas desde lactantes hasta escolares. De hecho, estas patologías son, junto a las alérgicas y respiratorias, los motivos de consulta más frecuentes para un homeópata que atiende población infantil. Y en muchas ocasiones los problemas respiratorios y cutáneos aparecen juntos o de forma alternante y los tratamientos suelen ser de ayuda para resolver ambos.

Con frecuencia recordamos múltiples casos de una recaída tras otra después de usar los tratamientos habituales; y lo desesperante que puede ser para padres y niños la atopia y otros problemas dermatológicos frecuentes en la infancia.

Puede resultar fácil recordar historias de niños que experimentan mucha mejoría o se curan (con el consiguiente alivio para los padres) y comienzan a descansar mejor, a hacer una vida más activa, etc. libres de picores, lesiones de piel y sueño alterado.

Diversos tipos de eccema, psoriasis, herpes labial o genital recidivante, herpes zoster, micosis cutáneas, alopecia areata, dishidrosis palmo plantar son algunas de las patologías susceptibles de ser mejoradas o curadas con medicamentos homeopáticos.
Podemos prescribir medicamentos homeopáticos en el acné y la rosácea de forma aislada o complementando a los tratamientos convencionales y en muchos de los problemas dermatológicos de la adolescencia y la edad adulta.

La piel, el cabello y las uñas son a menudo un fiel reflejo de la salud de la persona. Del mismo modo el picor, con o sin lesiones, es frecuentemente una expresión no solo de problemas en la piel sino de conflictos psíquicos, de estrés laboral, familiar o de cualquier otro tipo. Y reconocerlo es un modo adecuado de proponer un tratamiento no solo sintomático, que es lo que habitualmente hacemos, sino curativo. Un tratamiento que vaya a la raíz del problema.

No hace mucho tiempo un paciente acudió a la consulta en el Centro de Salud por prurito sin lesiones. Llevaba semanas de evolución. Después de varias preguntas llegamos ambos a la conclusión de que el picor estaba relacionado con una situación estresante en el trabajo de la que no se podía librar. Un medicamento homeopático resolvió de forma rápida y mantenida el problema. Como siempre digo y pienso, en cada consulta comprender es el comienzo para poder ayudar. Entender qué significado tenía el picor para el paciente fue la clave para poder resolverlo.

A la hora de considerar el tratamiento más adecuado en estos problemas de salud el médico homeópata llevará a cabo una historia clínica en la que tendrá en cuenta como cualquier médico de familia y dermatólogo el tiempo de antigüedad, los posibles factores desencadenantes, la localización, evolución y tipo de lesión elemental (en función de cómo sean las lesiones en la piel podemos definirlas máculas, pápulas, vesículas, ampollas, pústulas, queratosis, escamas, costras, fisuras, nódulos, tumores, úlceras, cicatrices, etc.) y realizará una exploración física muchas veces no solo de la piel.

El tipo de lesión elemental nos aportará la primera información sobre los medicamentos que pueden ser a priori más eficaces. Así, por ejemplo, Cantharis vesicatoria será de ayuda en lesiones ampollosas, Rhus Toxicodendron en vesículas de pequeño tamaño con contenido líquido transparente y Kalium bichromicum en úlceras en sacabocados. E incluso, algunos medicamentos pueden ser casi específicos de un determinado tipo de lesiones como por ejemplo Anagalis arvensis en la dishidrosis palmar.

El homeópata tendrá también en cuenta las particularidades de enfermar, es decir, aquellas circunstancias que influyen en la aparición, mejoría y empeoramiento del problema. Circunstancias climatológicas, estacionales, horarias, emocionales, etc. Es la reacción individual de enfermar lo que particulariza cómo cada uno de nosotros nos enfermamos.

Y en último término el profesional estudiará al enfermo como persona conociendo las enfermedades de su familia y las suyas propias, su carácter y temperamento y sus circunstancias. Así como la periodicidad con que se presentan en el caso de que el problema sea crónico. Conocer a la persona es fundamental para prescribir un tratamiento que ayude a mejorar un problema dermatológico crónico o recidivante.

El problema no está en la piel, sino en la persona. La piel es un lugar de expresión frecuente de nuestros problemas físicos y emocionales.

El conocimiento de la homeopatía nos hará más sencillo el camino para ponernos en su piel, entender y tratar. De este modo ayudar al paciente será más fácil, efectivo y seguro.

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

® Hablando de Homeopatía 2014