Autocuidado y Homeopatía

A lo largo de nuestra vida hay algo que todos los seres de este planeta compartimos, la búsqueda de la supervivencia y del bienestar. Y en el caso de los seres humanos, incluso de la felicidad.

Lo que diferencia a unas personas de otras es el camino que cada cual escoge para acercarse a este fin. Los animales, en este sentido, funcionan básicamente en base a su instinto con muy pocas posibilidades de salirse de su “plan de vuelo”. En cambio, nosotros tenemos todas las posibilidades de acción en nuestra mano, todos los caminos a nuestra disposición, todas las opciones, unas y las contrarias.

Así que la cuestión es: ¿Qué opciones de vida tomamos que nos acerquen de la manera más rápida y directa a la supervivencia, el bienestar y, en último término, a la felicidad?

Y en este contexto aparece el concepto del autocuidado que supondría toda esa serie de atenciones que debiéramos tener con nosotros mismos con el objetivo de vivir en la salud y el bienestar. Esto que parece tan obvio ocurre que a la hora de la verdad nos cuesta bastante comprender y poner en marcha ¿Por qué?

El haber trascendido el instinto, al conquistar el libre albedrío, nos ha colocado en una posición difícil, con posibilidades ilimitadas de crecer y construirnos de una manera armoniosa…y de todo lo contrario.
Y como la opción de “de todo lo contrario” parece que tiene muchos adeptos, hemos tenido que desarrollar este concepto de autocuidado que nos ayude a tratarnos bien. En él se engloba los aspectos básicos de comportamiento hacia nosotros mismos para alcanzar la mayor armonía posible en nuestras vidas.

Os propongo revisar estos aspecto básicos de este autocuidado, ver cómo la Homeopatía puede encajar y por qué en este concepto y, por último, os hablaré… bueno ya lo veréis.

La alimentación

La comida debe cubrir todas nuestras necesidades nutricionales de forma equilibrada con el menor coste para nuestro metabolismo y para nuestros mecanismos de eliminación y depuración. Es decir, debe alimentarnos sin intoxicarnos, y esto, hoy en día, no es tan fácil.

En este sentido yo soy un firme defensor del vegetarianismo (o de todo lo que uno pueda acercarse a él) y del consumo de alimentos de cultivo ecológico. Hace ya tiempo que escribí otro post sobre la conveniencia o no del vegetarianismo en los niños, en donde ya destacaba cómo la Asociación Americana de Dietética (ADA) afirmaba que “las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para las distintas etapas del ciclo vital y cubren las necesidades nutricionales de bebés, niños y adolescentes. Y cuando hablan de dietas vegetarianas incluyen las veganas, esto es, las dietas en las que no se come ningún alimento de origen animal, como son la leche y los huevos, salvo la leche materna o la de sustitución durante la lactancia, por supuesto”.  Incluso llegan a comentar que “puede ser de gran interés en el tratamiento y la prevención de algunas enfermedades”. Ya nadie niega la relación entre la dieta y determinadas enfermedades como el cáncer. 

Ya lo ha dicho siempre la Medicina Naturista: Antes de curar hay que limpiar. Y la dieta vegetariana nos proporciona una forma de alimentarnos “completa” y fácil de metabolizar para nuestro organismo, con una producción de desechos y metabolitos a lo largo de su procesamiento en nuestro cuerpo que nuestros sistemas de depuración y eliminación podrán manejar perfectamente.

Además, como decía Gandhi, un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales. Mucho sobre lo que reflexionar.

Otro elemento básico en la alimentación: menos es más. Una dieta frugal alarga la vida y aleja la enfermedad. Como decía un gran médico que conocí, “el cementerio está lleno de comilonas”. 

El consumo de tóxicos

Alcohol, tabaco y otras drogas, legales e ilegales. Creo que casi todos estaremos de acuerdo en que cuanto menos presentes estén este tipo de sustancias en nuestros hábitos cotidianos, simplemente, mejor.

Pero sí que quiero hacer alusión en este apartado al excesivo consumo de fármacos que sufre nuestra población. No porque equipare a los medicamentos convencionales con otro tipo de drogas sino por el alto efecto tóxico que pueden tener (y tienen) sobre nuestro organismo.

El mejor medicamento para un paciente es el que necesita, el que esté más indicado en cada momento, teniendo en cuenta en esta elección un concepto clave en medicina: lo primero, no dañar. Así que siempre tendremos como prioridad llegar a nuestro objetivo terapéutico utilizando los medicamentos con menor potencial tóxico para los pacientes y ahí los medicamentos homeopáticos nos aportan el mayor grado de seguridad de todos los dispensados en nuestras farmacias.

Así que curar sin intoxicar, siempre que podamos.

Balance entre actividad – descanso

Un ejercicio moderado y regular acompañado de un sueño nocturno reparador parecer ser algo que tampoco ya nadie discute como elementos básicos de salud.

Pero yo diría algo más; siempre teniendo en cuenta las características personales de cada uno. Las necesidades y el tipo de actividad física ideal no son idénticas en todas las personas, lo mismo que el tiempo y el horario de sueño. Las normas generales son interesantes pero no deben aplastar las variaciones individuales. Y esto en Homeopatía lo sabemos muy bien y lo tenemos permanentemente presente.

Equilibrio emocional

Y llegados a este punto os diré, que en mi opinión, es sin duda el factor clave en la búsqueda de la salud y la armonía.

Estoy profundamente convencido de que la Paz interior es el elemento de salud y felicidad más potente que existe y que el estrés, el miedo y la ansiedad son los mayores desequilibradores de nuestra vida.

Cuando dicen que el tabaco mata yo suelo decir que, en realidad, lo que mata es la ansiedad que nos lleva a tener hábitos autodestructivos como el de fumar compulsivamente. Pienso que cuanto más equilibrados nos sentimos emocionalmente menos necesidad tenemos de desarrollar hábitos tóxicos. Cuanto más en paz nos sentimos con nosotros mismos, más comprendemos que honrar nuestra vida pasa también por honrar nuestro cuerpo y no maltratarlo en la medida de lo posible.

Y según estoy escribiendo este post, leo en Twitter: “El que no perdona no se quiere a sí mismo porque solo alguien que no se ama permite que el veneno entre en su corazón”.  Solo cuando no nos amamos lo suficiente nos maltratamos, de una u otra manera.

La elección de las competencias de nuestros sanitarios y de nuestro sistema de salud

Por supuesto que después de un correcto diagnóstico el médico debe proponer el que considere mejor tratamiento para su paciente. Y digo proponer, no imponer. El médico debe explicar e informar para luego consensuar con su paciente la estrategia de tratamiento.

Quiero decir que como paciente tengo derecho a pedir a mí médico que valore mi predilección por cualquier tipo de terapéutica que yo considere eficaz y segura. Y eso es un acto poderosísimo de autocuidado: convertirme en parte activa de la elección de mis tratamientos.

Y por qué considero que la Homeopatía y sus medicamentos debieran estar siempre presentes dentro de las opciones de tratamiento de cualquier enfermo. Solo algunas razones:

  1. Los medicamentos homeopáticos son los más seguros con los que contamos. Menos toxicidad, más autocuidado.
  2. La Homeopatía estimula los propios recursos de curación del organismo. Busca la curación desde el autoequilibrio.
  3. La Homeopatía suma. Un médico formado en Homeopatía es un médico que añade a sus capacidades de tratamiento convencionales nuevos medicamentos y nuevas formas de comprender y de acercarse a la enfermedad de sus pacientes.
  4. La Homeopatía comprende y valora al ser humano como una unidad en donde emociones, pensamientos, hábitos, constitución, vida personal y profesional, vínculos familiares…construyen quien es. Y comprender quién es nuestro paciente es imprescindible para desarrollar la mejor estrategia de tratamiento.
  5. Los medicamentos homeopáticos pueden combinarse y complementarse con cualquier otra terapéutica o medicamento que el médico considere conveniente.

Y no sé si sobre esto último que quiero compartir con vosotros hay estudios científicos que lo avalen o no pero os lo voy a contar igual. Yo creo que el pilar más sólido sobre el que una persona puede apoyar su autocuidado es una filosofía del bien común. Creo que si no empezamos a entender que el bien individual solo puede pasar por el bien colectivo, que lo mejor para uno mismo es ser generoso, que la mejor manera de cuidar de lo personal es cuidar lo común, nunca encontraremos ese bienestar  y esa felicidad tan buscados, ni como individuos ni como humanidad.

Una vez escuchaba a Facundo Cabral (os lo contaba también en otro post) una frase que decía algo como “si los malos supieran lo provechoso que es ser bueno, serían buenos aunque solo fuera por el negocio”.

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

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